La Democracia
La democracia se presenta a menudo como el mejor sistema político y se dice que no existe otro mejor. Esto es falso, la democracia es de hecho un sistema defectuoso basado en darle poder de decisión a todo el mundo por igual. Pero no todo el mundo es igual. Cuando vamos al hospital no esperamos que todo el personal del hospital decida democráticamente qué tratamiento aplicarnos. Preferimos que a lo sumo lo decida un grupo de médicos conocedores de nuestra dolencia. Sin embargo en un sistema democrático el destino del país se deja en manos de todo el mundo por igual. De esta forma hay gente que vota según lo guapos que sean los candidatos, según que sean de su pueblo, según su raza o según cualquier otra idea irrelevante. En casos extremos la democracia lleva al poder a grandes manipuladores criminales que utilizando la mentira llevan a sus países el desastre más completo, el caso más conocido es el de Hitler, que se las arregló para ganar las elecciones en Alemania en 1933.
El sistema democrático no es más que un sistema político que en algún momento quedará obsoleto, como obsoletos quedaron la monarquía absoluta, la dictadura estalinista y otros en el pasado. Un sistema mejor y más fiable que la democracia es la aristocracia, entendiendo este término en su traducción literal del griego: ¨el poder de los mejores¨. Los mejores no son quienes tienen más dinero, más poder, más estudios o más influencia. Son sólo quienes se ganan el derecho a que su voz y su voto sean tenido en cuenta. Los ciudadanos que no se informan, que no conocen los programas electorales de los partidos, que no conocen mínimamente las leyes aprobadas por uno u otro partido, que no conocen las decisiones tomadas por sus gobiernos no deberían poder votar. Su voto no es una decisión, es una frivolidad. Un sistema político avanzado debe eliminar el caos que estos votos irreflexivos producen.
La pregunta natural es cómo se gana alguien el derecho a votar. No lo sé, sólo se me ocurre alguna idea. Un sistema podría consistir en redactar mil preguntas con sus respuestas relativas a los programas electorales de los candidatos, leyes aprobadas en la anterior legislatura, etc. En el momento de votar un ordenador elige al azar 20 preguntas y las imprime en una hoja. El votante marca las respuestas a las preguntas e introduce su voto junto con las respuestas en un sobre. Al contar los votos se cuentan los aciertos. Si el votante no ha acertado un mínimo de preguntas, 8 por ejemplo, o 10, su voto se elimina. Es sólo una idea.
En la actualidad asistimos a un espectáculo lamentable en el que las democracias occidentales son manejadas por unos cuantos poderosos utilizando todo su poder, entre ellos los medios de comunicación. Llenos los telediarios de mentiras, de medias verdades, de noticias interesadas, cuando no de pura propaganda, los ciudadanos rara vez reciben información, muchas veces simples consignas y poco más. A continuación se les llena la mente con horas de fútbol o cualquier otro espectáculo de masas, para que se distraigan con tonterías y no piensen por sí mismos, porque los ciudadanos que piensan por sí mismos son un peligro para el inmenso poder de unos cuantos, porque no se dejan manipular, y porque su voto tiende a ser reflexivo, y eso no gusta a los que de verdad mandan. Por eso defienden la democracia, y por eso fomentan el embrutecimiento en la gente.
El sistema democrático no es más que un sistema político que en algún momento quedará obsoleto, como obsoletos quedaron la monarquía absoluta, la dictadura estalinista y otros en el pasado. Un sistema mejor y más fiable que la democracia es la aristocracia, entendiendo este término en su traducción literal del griego: ¨el poder de los mejores¨. Los mejores no son quienes tienen más dinero, más poder, más estudios o más influencia. Son sólo quienes se ganan el derecho a que su voz y su voto sean tenido en cuenta. Los ciudadanos que no se informan, que no conocen los programas electorales de los partidos, que no conocen mínimamente las leyes aprobadas por uno u otro partido, que no conocen las decisiones tomadas por sus gobiernos no deberían poder votar. Su voto no es una decisión, es una frivolidad. Un sistema político avanzado debe eliminar el caos que estos votos irreflexivos producen.
La pregunta natural es cómo se gana alguien el derecho a votar. No lo sé, sólo se me ocurre alguna idea. Un sistema podría consistir en redactar mil preguntas con sus respuestas relativas a los programas electorales de los candidatos, leyes aprobadas en la anterior legislatura, etc. En el momento de votar un ordenador elige al azar 20 preguntas y las imprime en una hoja. El votante marca las respuestas a las preguntas e introduce su voto junto con las respuestas en un sobre. Al contar los votos se cuentan los aciertos. Si el votante no ha acertado un mínimo de preguntas, 8 por ejemplo, o 10, su voto se elimina. Es sólo una idea.
En la actualidad asistimos a un espectáculo lamentable en el que las democracias occidentales son manejadas por unos cuantos poderosos utilizando todo su poder, entre ellos los medios de comunicación. Llenos los telediarios de mentiras, de medias verdades, de noticias interesadas, cuando no de pura propaganda, los ciudadanos rara vez reciben información, muchas veces simples consignas y poco más. A continuación se les llena la mente con horas de fútbol o cualquier otro espectáculo de masas, para que se distraigan con tonterías y no piensen por sí mismos, porque los ciudadanos que piensan por sí mismos son un peligro para el inmenso poder de unos cuantos, porque no se dejan manipular, y porque su voto tiende a ser reflexivo, y eso no gusta a los que de verdad mandan. Por eso defienden la democracia, y por eso fomentan el embrutecimiento en la gente.


1 Comments:
Sí señor. Muy bueno y muy razonable lo que dices.
Me parece un sueño muy lejano lo que propones, pero qué bonito sería. Desde luego no es justo que la dirección de un país esté en manos de desinformados (que son la mayoría de los votantes) y de cuatro poderosos manipuladores.
Una idea genial lo de las preguntas, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Los políticos actuales son demasiado cobardes y demasiado temerosos de que la gente pueda pensar y sus destinos estén en manos de gente informada a la que no puedan manipular.
Saludos
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