lunes, febrero 26, 2007

El cambio climático y las bombillas de bajo consumo.

El gobierno de Australia ha anunciado recientemente un plan para sustituir todas las bombillas tradicionales por las de bajo consumo para reducir las emisiones de CO2. Es muy probable que otros países se unan pronto a esta iniciativa. También aparece en la prensa estos días la noticia relativa a los problemas que las flatulencias que la gran cabaña de rumiantes producen en Nueva Zelanda. El problema consiste en que la gran cantidad de animales de granja, entre los que se cuentan 41 millones de ovejas y 10 millones de vacas emiten a la atmósfera una gran cantidad de metano que hacen que Nueva Zelanda no vaya a ser capaz de cumplir con el protocolo de Kyoto. A la vista de esta situación, el gobierno estudia la posibilidad, cómo no, de crear un impuesto sobre estos animales de granja, llamado ¨Flatulence tax¨, es decir el impuesto de las flatulencias. El dinero así recaudado, se dedicaría por supuesto a la noble tarea de investigar cómo reducir las consecuencias de las flatulencias en el cambio climático.

Estas y otras noticias similares se han hecho omnipresentes durante las últimas semanas, alimentadas por la creciente paranoia ocasionada por el cambio climático. Aunque no tengan mucho sentido y sirvan bien poco para resolver el problema, estas iniciativas y otras de inutilidad similar encuentran gran acogida en un público predispuesto al ecologismo de pacotilla que se suma con entusiasmo a apagar las luces durante cinco minutos como hemos visto hace unas semanas o a cambiar unas bombillas de su casa por otras de bajo consumo para sentirse bien consigo mismo en la creencia de que están haciendo algo positivo para reducir la contaminación. Estas mismas personas continuarán eso sí utilizando sus vehículos particulares sin contención de ningún tipo, atestando las autopistas cada fin de semana en largos viajes de ida y vuelta a las playas, a la montaña, o donde se tercie, y las ciudades donde ellos viven, diseñadas por quienes ellos han elegido, continuarán creciendo horizontalmente en extensos barrios residenciales de casas particulares situados a docenas de kilómetros de los lugares de trabajo habitual, y cada mañana y cada tarde estas personas atestarán con sus contaminantes vehículos en kilométricos atascos las carreteras de todas estas áreas. Cuando llegue el buen tiempo, todas estas personas llenarán sus piscinas de agua y disfrutarán al aire libre. Alguna de esa agua quizás provenga de desaladoras, movidas por grandes cantidades de energía generada en contaminantes centrales térmicas. Pero tras el baño y a la llegada de la noche estas personas encenderán sus maravillosas luces de bajo consumo y pensarán que aún siendo tan feas es una obligación moral utilizarlas para reducir la contaminación, y se sentirán bien.

Por desgracia, la mayoría de las medidas supuestamente ecológicas que vamos a experimentar próximamente serán tan inútiles como molestas, cambios de bombillas, impuestos sobre las flatulencias de los animales de granja, quizás pronto se le ocurra a alguien también cobrarnos un impuesto a los que tenemos perros o gatos por la contaminación de sus pequeños peos producen, y quién sabe qué otras imaginativas y de ridículas medidas. Mientras tanto, no se hará nada realmente significativo, porque para ello harían falta cambios estructurales realmente importantes, y la gente debería renunciar a modos de vida, placeres, distracciones y actividades altamente valoradas, y esto es algo que sencillamente no va a ocurrir. Eso sí, todos tendremos bombillas de bajo consumo en las lámparas a través de las cuales muchos limpiarán sus conciencias.

sábado, abril 08, 2006

La semana santa de Sevilla


El espíritu sevillano quedó congelado en la época barroca cuando la ciudad dejó de ser la capital económica del imperio español. Venida a menos, la ciudad comenzó a vivir mirando hacia atrás y hacia adentro en lugar de mirar hacia adelante y hacia fuera, convirtiéndose en el lugar más ridículamente chauvinista del mundo. Y así pasaron los siglos mientras la ciudad (y buena parte de España, pero aquí más) permanecía ajena a cualquier corriente de pensamiento o artística venida de fuera. Mientras el mundo tomaba la forma actual de la mano de la ilustración, la revolución industrial, el modernismo, el impresionismo, el racionalismo, etc etc, en Sevilla el arte quedaba reducido a las tallas barrocas, y el pensamiento, a la vacía nada.

Erigiéndose en elegidos de Dios, la oligarquía de terratenientes y los curas al servicio de estos se encargaron de mantener el país, y Sevilla en particular más que ningún sitio, en la más absoluta ignorancia, para dominar a las gentes y mantenerlas en la esclavitud. Y qué mejor forma de llenar las vacías vidas de los miserables que llenarlas de ritos absurdos y alienantes. Más que nunca, las deidades fueron bajadas del cielo, y convertidas en tallas de madera, ofrecidas al populacho para que practicaran la idolatría y hacerles muy presente su pequeñez e insignificancia. La semana santa es la apoteosis anual de esta infamia. Cada año estas deidades circulan por las calles en medio de gran ceremonial e injustificado respeto, para seguir convenciendo a los miserables de que la vía de la trascendencia pasa por el sufrimiento, y por tanto ellos, que son los que más sufren, serán los primeros en trascender al reino de los cielos.

lunes, marzo 20, 2006

El botellón

A lo largo y ancho del país muchos jóvenes han celebrado este fin de semana botellones, cuando ni la lluvia ni la policía lo han impedido, y desde el poder se nos ha contado que se trata de una actividad muy peligrosa porque muchos jóvenes se inician en el consumo del alcohol a edades muy tempranas, además de suponer un gran gasto para los ayuntamientos debido a la gran cantidad de desperdicios que los servicios de limpieza tienen que recoger posteriormente. En Madrid y en otros lugares el botellón ha sido abortado y reprimido por las fuerzas del orden, en virtud de leyes locales que prohíben consumir alcohol en espacios públicos (salvo los que el poder determine, por supuesto). Es curioso que nunca oímos tanta carga de negatividad en las informaciones (informaciones?) referentes a los macrobotellones oficiales que se celebran a lo largo y ancho del país. Para inmenso botellón puede servir de ejemplo la Feria de Sevilla, que llega a congregar a un millón de personas (cifra oficial) en su día grande, los Sanfermines, las Fallas, el Rocío o cualquiera otra de las fiestas populares españolas siempre bañadas generosamente en alcohol. Debe ser que en estas fiestas ningún chico menor de 18 años (como marca la ley) toma alcohol, y los participantes muestran un enorme espíritu cívico que les lleva a mantener los sitios limpios de todo residuo, por eso las autoridades patrocinan, organizan y participan de tales eventos. Si la sociedad se mirara en el espejo de la juventud se vería ella misma, más joven eso sí. Teniendo en cuenta la clase de sociedad en la que han crecido, la televisión que han visto y las actividades lúdicas de sus mayores, a mi me parecería un misterio digno de Milenio 3 (o 4, no estoy seguro) que nuestros jóvenes tuvieran intereses culturales, leyeran y apreciaran la ópera, el arte y la cultura en general, y prefirieran otras actividades al botellón.

En Francia los jóvenes gozan de mejores salarios que los españoles, de más estabilidad laboral y de una estructura social que les permite independizarse con dignidad muchos años antes que a los españoles, condenados a vivir (vivir?) con sus padres hasta que cumplen edades inverosímiles en otros países europeos. Estos días los jóvenes franceses se han echado a la calle a luchar contra un decreto del gobierno que pretende reducir los derechos laborales de los menores de 26 años. Aún si se llegara a poner en práctica esa ley, los jóvenes franceses seguirían teniendo un nivel social incomparablemente mejor que el de los españoles. Curiosamente, mientras los franceses han salido a la calle a defender su dignidad y sus derechos, los españoles han preferido ir a los descampados de las ciudades a quemar la poca dignidad que les quedaba en medio de una inmensa borrachera comunitaria. El poder nos repite mucho que los jóvenes viven muy bien, que todos tienen móvil y muchos un coche propio, cosas que sus padres se ganaron con mucho trabajo cuando eran jóvenes. Pero no se nos dice (claro) que no tienen algo que sus padres si tuvieron: futuro y dignidad. No tienen futuro porque el mejor futuro que les espera es conseguir un empleo estable con 35 años (si acaso) e invertir el 60% o más de sus salarios durante el resto de sus vidas para comprarse una vivienda (y sencillita eh), y no tienen dignidad porque a partir de la adultez no hay dignidad sin independencia y sin un hogar propio.

El embrutecimiento programado y la propaganda oficial han dado un buen resultado: los jóvenes españoles son de una docilidad que enternece. Privados de futuro y de dignidad, privados del arte, de la literatura y del conocimiento, alimentados visualmente de telebasura, ahora en algunos lugares como Madrid ya se les priva hasta del botellón, logrando las autoridades incluso aparecer como defensores del bienestar de la juventud. Es la cuadratura del círculo, me quito pues, el sombrero. Podrán organizar, eso sí, guateques caseros, como en los años 60, e incluso tomar unas copas en las verbenas populares organizadas por los barrios de la ciudad.

viernes, marzo 17, 2006

La educación en España, desastre anunciado.

Hace alrededor de un par de décadas algunos pedagogos y sicólogos lograron imponer sus delirantes ideas educativas a la sociedad española. Sus ideas sobre la educación consistían en eliminar de las vidas de los niños toda carga de responsabilidad y todo deber impuesto, haciendo que la educación fuera un proceso cómodo y sin esfuerzos. Es evidente que semejante estupidez no puede preparar a nadie para una vida en la que todo lo que en ella merece la pena sólo se consigue con esfuerzo en la inmensa mayoría de los casos. Sin embargo, todas estas sandeces se implantaron en la educación española, poco a poco se redujeron los deberes, los esfuerzos, las sanciones por no cumplir obligaciones e incluso finalmente se implantó la norma educativa más delirante imaginable: se hizo obligatorio que los niños pasaran de curso, independientemente de sus conocimientos, de sus resultados, para eliminar toda posibilidad de causarles traumas. Esta norma está incluida en la ley de ordenación general del sistema educativo (LOGSE, 1989), sin duda la ley más desastrosa aprobada en el Congreso durante los gobiernos del PSOE.

El disparate legislativo se ha traducido en un disparate en las aulas. Los profesores de instituto no han tenido más remedio que adaptar el nivel al nivel medio de la clase, y como este nivel era cada vez más bajo porque todos los alumnos pasaban de curso por igual, independientemente de sus conocimientos, el nivel ha bajado progresivamente en todo el sistema educativo. De esta forma, incluso alumnos aplicados de 15 años tienen niveles de conocimiento que en el anterior sistema correspondían a 12 años. Al llegar a la Universidad incluso los mejores alumnos han sido privados en su educación de una enorme cantidad de conocimientos básicos. Los profesores de Universidad estamos horrorizados ante el panorama de unos alumnos con unas enormes carencias formativas. Un gran porcentaje no sabe escribir correctamente el castellano, no entiende bien lo que lee, comete numerosas faltas de ortografía o de sintaxis, tiene problemas para seguir razonamientos elaborados, no entiende la lógica booleana más elemental y tiene un nivel de matemáticas penoso. Además de esto, en muchísimos casos, la idea de que los resultados académicos se consiguen con esfuerzo es totalmente ajena a su pensamiento. Paradójicamente, todos estos alumnos han aprobado el examen de selectividad que les da acceso a la Universidad. El panorama es tan desolador que recientemente algunos departamentos de facultades de ciencias de la Universidad de Sevilla han incluido en sus normativas la desoladora norma de que no se considerará aprobado un examen con faltas de ortografía.

La igualdad convertida en igualitarismo forzoso no crea una sociedad de individuos iguales, crea una sociedad de individuos mediocres. Esta ley ha conseguido igualar el nivel educativo en nuestro país al nivel del más bajo nivel. Para los ciudadanos medios esto supone un empobrecimiento intelectual, y por tanto les hace menos libres, menos independientes, menos autosuficientes y más manipulables. Además esta ley ha puesto las cosas muy difíciles a alumnos muy buenos con muchas ganas de estudiar y aprender, dificultándoles en gran medida su derecho a ser mejores que los demás por la vía del esfuerzo. Lo peor de todo es que tengo la impresión de que ni siquiera hay conciencia social del problema.

miércoles, marzo 15, 2006

El Triángulo de las Bermudas y el refuerzo comunal

El triángulo de las Bermudas es la parte del mundo comprendida aproximadamente entre Florida, las islas Bermudas y Puerto Rico. La expresión "triángulo de las Bermudas" fue utilizada por primera vez en 1964. Algunos autores incluyen las Azores y el golfo de Méjico. La leyenda cuenta que en esta zona muchos barcos y aviones han desaparecido sin dejar rastro. El número de desapariciones, el lugar exacto y las fechas de las mismas depende de las fuentes. Las estimaciones varían entre 200 y 1000 desapariciones, algunas de la época de Cristóbal Colón. Para el siglo XX se contabilizarían unos 20 aviones y más de 50 barcos desaparecidos.

A lo largo del tiempo se han elaborado numerosas teorías pintorescas que explicarían el fenómeno, malvados extraterrestres que secuestran a la gente para sus experimentos, restos de pirámides energéticas de la perdida civilización de Atlantis que se ponen en marcha esporádicamente, malvados humanos con extrañas tecnologías, vórtices del espacio tiempo que dan acceso a otras dimensiones y un largo etcétera. Este tipo de misterios ha sido extraordinariamente rentable para algunos avispados, como Charles Berlitz, que vendió más de 18 millones de copias de su libro "The Bermuda Triangle" (1974) y que llegó a España a mediados de los 70 de la mano del periodista José María Iñigo. En esa época los programas de misterios hacían furor en España en un momento en el que quizás las realidades inventadas y fantasiosas eran preferibles a la gris y oscura realidad del país, y muchos supieron hacer negocio con ello. Algunas de las teorías tienen un aspecto más científico, como las que hacen referencia a campos magnéticos o flatulencias marinas de metano proveniente del fondo del mar.

En realidad, los hechos no justifican la leyenda, es decir, no hay misterio alguno que resolver, nada que necesite una explicación. El número de naufragios en ese área es estadísticamente normal, dado su tamaño y su localización, que propicia un importante tráfico marino y por tanto un mayor número de naufragios. Muchos de los barcos y aviones que supuestamente desaparecieron en esa zona se ha comprobado que naufragaron o desaparecieron a miles de kilómetros, e incluso hay casos en los que se ha demostrado que alguno de los barcos mencionados en las leyendas nunca existieron, como el imaginario barco noruego Stavanger, citado en el libro de Berlitz. Las investigaciones nunca han producido evidencia alguna de fenómenos inusuales en la zona, ni siquiera de una desaparición inusual de barcos. Por tanto ninguna explicación es necesaria, incluyendo las llamadas explicaciones científicas basadas en los mencionados campos magnéticos o las flatulencias marinas. El verdadero misterio es cómo el triángulo de las Bermudas se convirtió en un misterio.

La leyenda moderna del triángulo comenzó cuando 5 aviones torpederos de la marina Estadounidense desaparecieron en la zona durante un entrenamiento en vuelos sin instrumental y sin puntos de referencia en medio de una fuerte tormenta en 1945. La explicación más lógica es que la brújula del instructor (teniente Charles Taylor) falló. Los aviones de los aprendices no estaban equipados con instrumentos de navegación, de modo que desorientados, se estrellaron cuando se les terminó el combustible. No hace falta ninguna fuerza misteriosa para explicar esta tragedia, que se convirtió en uno de los pilares de la leyenda. A lo largo de los años aparecieron numerosos artículos en revistas, libros y programas de televisión en los que se promovía el misterio del triángulo de las Bermudas. En el estudio de todo este material casi nadie hizo investigaciones propias en el asunto, sino que se limitaron a pasar las especulaciones de los anteriores adornadas a veces de formas diferentes. Tanto se habló sobre el tema que este comenzó a tomarse por cierto y a aceptarse sin más. La leyenda creció de la mano de escritores que utilizaron razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo, llegando a adornar los incidentes con detalles imaginarios, cambiando el lugar de las desapariciones a su antojo y ocultando los verdaderos datos que explicarían los accidentes. La opinión del comandante Jacques Cousteau lo describe perfectamente: "El tan comentado triángulo de las Bermudas no es tal punto de desapariciones misteriosas, sino un simple montaje publicitario que radica en el interés de ciertas empresas editoriales por vender libros. Un camelo" (1979).

El misterio del triángulo de las Bermudas se formó a base de un refuerzo comunal llevado a cabo por diversos autores y por unos medios de comunicación dispuestos a contar las especulaciones de que algo misterioso estaba ocurriendo en el Atlántico. El refuerzo comunal es el proceso mediante el cual una afirmación acaba dándose por cierta después de una repetición continuada por miembros de la comunidad. El proceso es independiente de que la afirmación haya sido demostrada o de que existan pruebas que la sustenten. A menudo los medios de comunicación acrecientan el proceso haciéndose eco de la afirmación. El refuerzo comunal explica que afirmaciones apoyadas en afirmaciones dentro de comunidades como médicos, sociólogos, sicólogos o políticos puedan suplantar y ser más poderosas que estudios científicos o datos recopilados por estudiosos objetivos.

lunes, marzo 13, 2006

El sistema electoral y la igualdad de derechos.


En los últimos días el PP nos ha puesto sobre aviso acerca de los derechos especiales que según ellos van a tener los catalanes con respecto a los ciudadanos del resto del país si se aprueba el proyecto de estatuto, y hasta han llegado a recoger firmas para organizar un referéndum. Curiosamente la petición de referéndum no menciona el estatuto, sino que hace referencia sólo a la cuestión de la igualdad: "¿Considera conveniente que España siga siendo una única Nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos, obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas ?".

Ahora mismo existen importantes diferencias entre los derechos de unos y otros ciudadanos del país. Una de las diferencias más llamativas es la ley electoral, que hace que los votos de algunos ciudadanos tengan una fuerza mucho mayor que los de otros por vivir unos kilómetros más allá, o bien que los votos de algunos ciudadanos no valgan nada tan sólo por estar dispersos por el territorio nacional, incluso aunque sumen muchos. Es cierto que el sistema d´Hondt tiende a favorecer la gobernabilidad del país, porque sobredimensiona a los partidos grandes y deja fuera a los muy pequeños, evitando la atomización excesiva del parlamento. Independientemente de que esto nos parezca bien o no, si se elige ese sistema y se aplica por igual a todo el país, poco se puede objetar desde el punto de vista de la igualdad.

Las diferencia se produce cuando el país se divide en un gran número de circunscripciones y en cada una de ellas se aplica el sistema d'Hondt, a un número variable de escaños, que de hecho ni siquiera es exactamente proporcional al número de ciudadanos. Ello hace que las provincias con poca población tengan un peso electoral desproporcionadamente grande en comparación con el resto, pero a cambio en esas provincias el voto de los ciudadanos que votan a partidos pequeños no vale nada, porque salvo los dos grandes, ningún otro partido obtiene nunca un escaño. Resulta difícil entender la lógica de este sistema. Algunas de las explicaciones que he oído o leído apuntan a que esta división de España en numerosas circunscripciones se debe a la realidad plurinacional del país y la necesidad de dar representatividad a los partidos regionales.

Esta razón parece muy loable, pero en el fondo no es más que una excusa, sencillamente porque el sistema actual y el de circunscripción única vienen a ser equivalentes para estos partidos, como muestra el siguiente gráfico donde se compara el resultado de las elecciones legislativas de 2004 con el resultado obtenido al hacer los cálculos con una única circunscripción nacional. Salvo a lo sumo un escaño de diferencia, los resultados de los partidos regionales son los mismos. Los grandes perjudicados son los partidos pequeños de ámbito nacional (IU) o con el voto distribuido en muchas provincias (PA). Y los grandes beneficiados son los grandes, el PP y el PSOE. Por esa razón se mantiene el sistema, porque beneficia a quienes realmente podrían hacerlo más justo.

Las ambiciones nucleares de Irán

Todo parece indicar que Irán ha iniciado un programa nuclear no sólo para uso civil, sino para dotarse de cabezas nucleares. Junto con su capacidad balística de medio alcance, estas cabezas nucleares le permitirán montar misiles nucleares de medio alcance, capaces de alcanzar entre otros lugares, Israel. La reciente beligerancia verbal del presidente Ahmadineyad, que ha llegado a llamar a la destrucción de Israel, no debe hacernos pensar que el objetivo de este programa militar es destruir este país. Es evidente que semejante intento sería una idea delirante por la única y simple razón de que Israel tiene capacidad balística de medio alcance y al menos entre 200 y 300 cabezas nucleares, más que suficiente para disuadir a cualquier enemigo. Eso es precisamente lo que pretende Irán, tener capacidad de disuasión. Una buena colección de misiles nucleares no convierte a un país en invulnerable, pero consigue que invadirlo sea imposible, o tenga un precio terrible.

En este momento todos los informes y estudios que vamos conociendo pintan un panorama desalentador: el petróleo se acaba, en los próximos años la demanda será mucho mayor que la capacidad de producción, y puesto que la posibilidad de descubrir nuevos yacimientos es muy remota, todo parece indicar que en las próximas dos o tres décadas el asunto del petróleo va a determinar toda la realidad del planeta. Los iraníes han visto como Irak era invadido para adaptar la realidad del país a los intereses petroleros de Estados Unidos, precisamente porque Irak carecía de armas de destrucción masiva. De haber tenido Irak sólo varias cabezas nucleares, es casi seguro que Estados Unidos no habría pagado el precio de la invasión. Sadam podría haber respondido a las columnas invasoras con cabezas nucleares, vaporizando algunas de ellas en medio del desierto y causando una conmoción terrible.

En su presente intento de nuclearizarse, Irán las tiene todas consigo, al menos de momento. Los analistas dan por hecho que el asunto llegará a las Naciones Unidas, pero no está nada claro que la comunidad internacional vaya a aplicar sanciones a Irán, no sólo porque de momento China y Rusia se muestran reticentes, sino porque imponer sanciones a Irán alteraría el mercado del petróleo de forma alarmante, situando el precio del barril en unos 100 dólares. Justamente así lo ha reconocido el presidente Bush recientemente en una alocución pública. Ahora mismo parece del todo inverosímil que occidente vaya a pagar el enorme precio que supondría tener el barril a 100 dólares, y por tanto parece inverosímil que vaya a haber sanciones.

Sin embargo esto no significa que Irán vaya a salirse con la suya. El escenario más probable es que será Israel quien haga el trabajo sucio de terminar por las malas con la capacidad nuclear de Irán, como ya hizo con Irak: el 7 de junio de 1981, 16 aviones F-16 israelíes terminaron con las ambiciones nucleares de Irak bombardeando y destruyendo el complejo nuclear iraquí de Osirak, cerca de Bagdad, arguyendo que en este complejo Irak podría construir cabezas nucleares y ello suponía una amenaza inadmisible a su seguridad.

sábado, marzo 11, 2006

11 de marzo. Sus guerras, nuestros muertos.

jueves, marzo 09, 2006

La propaganda y la guerra de Irak

















La propaganda es el arte de manipular a las masas poniendo su voluntad al servicio de algún interés, consiguiendo de estas incluso grandes sacrificios. El gran pionero de la propaganda moderna es sin duda Paul Joseph Goebbels, en gran parte artífice de la victoria de Hitler en las elecciones de 1933. La propaganda sigue siendo ampliamente utilizada en nuestros días. Sus métodos se han hecho como es natural mucho más sofisticados, sutiles, y a menudo casi imperceptibles.


Curiosamente, buena parte de la propaganda más efectiva a la que hemos asistido recientemente no es más que una burda colección de mentiras que a cualquier persona mínimamente informada sólo le habría producido risa. La campaña de propaganda del presidente Bush y su quinta columna del complejo militar industrial de Estados Unidos instalada en la Casa Blanca para justificar el delirio de la guerra de Irak ha incluido mentiras tan grotescas como que Irak tenía grandes cantidades de diversos tipos de armas de destrucción masiva, contactos y colaboración con la red terrorista de Osama Bin Laden, y quizás aún más grotesco, que la invasión de Irak era además de para evitar este peligro mundial, para llevar la libertad y la democracia al pueblo Iraquí. Estas burdas mentiras propagandísticas han servido para convencer a la mayoría de los americanos de que esta guerra de invasión estaba justificada y de que la causa merecía asumir el terrible coste en vidas: miles de sus propios soldados muertos y decenas de miles de muertos en Irak. De esta forma el verdadero poder estadounidense, que no es ni mucho menos el de los ciudadanos que allí viven, se las ha arreglado para invadir Irak e intentar controlar un poco mejor el delicado mercado del petróleo, porque saben que en el futuro inmediato este bien va a escasear, y su poder hegemónico mundial depende en parte del control que tengan de esta fuente de riqueza.


Contaron a su país que todo sería bastante fácil y que los Iraquíes recibirían a los invasores como libertadores. Es evidente que también en esto mentían, pero seguramente se quedaron cortos en su propia evaluación de lo que iba a ocurrir. Habiendo desaparecido el poder absoluto, tiránico y laico de Sadam, la dirección de los Iraquíes ha quedado en manos de los líderes religiosos de los diversos grupos, que han puesto en marcha una resistencia bélica tan poco original como efectiva, basada en el fanatismo, la barbarie y la brutalidad más ilimitada, y que además es capaz de atraer apoyos desde todo el mundo musulmán. La red Al Qaeda de Bin Laden ha catalizado buena parte de esta respuesta. Las grabaciones de decapitaciones y las masacres a manos de suicidas cargados de bombas son tan efectivos como las más caras y precisas armas inteligentes. En España el horror consiguió que los españoles despertáramos del sueño inducido por el sucio gobierno que en contra de la inmensa mayoría de los españoles nos llevó a una guerra ilegal totalmente ajena. En Irak el horror diario de coches y hombres bomba está consiguiendo empantanar a los invasores americanos en una sangría diaria de vidas y dinero de futuro más que incierto.


Una inquietante consecuencia de esto es que esta red se está organizando, haciéndose más ágil y efectiva de lo que fue nunca, convirtiéndose en una amenaza cada vez más seria no sólo para quienes han convertido el mundo árabe y sus riquezas petroleras en un tablero de ajedrez privado, si no para la seguridad de todo el planeta. Es el triste legado de un presidente americano (y sus acólitos europeos) totalmente ajeno a su país, llevado al poder a base de mentiras y propaganda, y que es la cabeza visible del verdadero y oculto poder. Para ellos la guerra no es más que un instrumento, los miles de soldados muertos son totalmente reemplazables, los muertos en Irak no les interesan lo más mínimo, y sus llamadas a la libertad y democracia en Irak no son más que propaganda, que suena a triste sarcasmo en oídos mínimamente informados.


Quizás lo más preocupante es lo que ha ocurrido después, una vez que se ha sabido que todo era una gran colección de mentiras. No ha ocurrido nada, nada de nada. El presidente Clinton fue sometido a un procedimiento de impeachment (es decir, estuvo a punto de ser destituido) por haber ocultado su rollo sexual con una mujer, pero es presidente Bush sigue tan tranquilo. ¿Cómo puede la gente dejarse manipular así? En el Reino Unido más de lo mismo, y en España, donde el acólito Aznar nos mintió a todos una y mil veces, nada, nada de nada, todos siguen tan tranquilos cada uno a lo suyo.

miércoles, marzo 08, 2006

La sequía en España

Vivimos sometidos a la pesadez de tener que oír y leer diariamente en todos los medios de comunicación los porcentajes de agua embalsada, las malas noticias relativas a la sequía y las apocalípticas previsiones sobre la falta de agua en el futuro inmediato. En realidad no existe sequía, es un cuento, una falacia, una mentira como tantas otras que sirve únicamente a los intereses de unos cuantos. La capacidad de embalse de España ha sido aumentada enormemente por todos los gobiernos sin excepciones desde hace muchísimo tiempo. Ahora mismo la capacidad de embalse es tan grande que permite almacenar agua suficiente para consumo humano y muchos cultivos incluso en períodos de escasez de lluvias. Pero eso sí, jamás habrá agua en toda España para alimentar la codicia de los especuladores, que pretenden por ejemplo convertir toda la costa mediterránea en un inmenso vergel cubierto de grandes urbanizaciones de casas con piscinas y cientos de campos de golf, cubriendo cualquier resquicio con regadíos o campos de cultivo intensivo.

La atomización del poder en España, autonómico, local, etc., permite una política de hechos consumados consistente en que cada pueblo o ciudad de la costa aprueba delirantes planes urbanísticos que se llevan a la práctica sin el menor tipo de planificación. Cuando todo está montado, a menudo grandes urbanizaciones y campos de golf, en zonas muy secas, desde esos sitios se empieza a pedir agua al gobierno de turno, trasvases, más embalses donde ya no hay sitio, y cuando no queda más remedio, desaladoras, máquinas carísimas y de carísimo mantenimiento por el enorme consumo energético que precisan. El resultado final es que esas urbanizaciones privadas, campos de golf o cultivos en medio de secarrales acaban siendo negocios privados totalmente subvencionados por el estado, es decir, por todos los ciudadanos.

El agua es muy barata, porque toda ella está subvencionada por el estado. Está muy bien que el consumo básico de agua para consumo humano y cultivos sea un bien común y que sea subvencionada por el gobierno, y este debe hacerla llegar a cualquier sitio, también al último rincón de Murcia o Almería, por caro que resulte, para que todo el mundo la disfrute y nunca falte a nadie, pero, ¿debe el país subvencionar el agua de grandes negocios cuya materia prima es el agua? Si mañana un particular monta un enorme parque acuático en el desierto de Almería, o varios grandes campos de golf, ¿debe el gobierno pagar todos los gastos de desaladoras para hacer posible esos negocios? Si un particular monta una fábrica de muebles nadie le subvenciona la madera, pero si monta un parque acuático, la enorme cantidad de agua que consume está totalmente subvencionada.

De momento hemos asumido ese camino, el de subvencionar sin límite el consumo de agua para cualquier uso, el gobierno ha aprobado la construcción de desaladoras, trasvases, etc., y es seguro que otras más serán construidas en el futuro. No para llevar agua a personas, ni para cultivar patatas o manzanos, no, sino para subvencionar entre todos grandes negocios privados que de otra forma serían totalmente inviables. Lo sorprendente es que aún así desde estas zonas secas se quejan de que se les maltrata, nunca el trasvase es suficiente, nunca el número de desaladoras es suficiente, la codicia humana no tiene límite, es bien sabido. Y curiosamente se quejan todos, no sólo el pequeño grupo de beneficiarios de ese agua regalada.

sábado, marzo 04, 2006

La especulación inmobiliaria

Los precios de la vivienda en España alcanzan valores disparatados. Comparando con Europa, en terminos absolutos la vivienda en Madrid ya sólo es más barata que en Londres y Paris. En grandes ciudades como Sevilla, Valencia o Zaragoza el mismo piso cuesta el doble que en Berlín, y más que en ciudades cómo Amsterdam, Copenhague o Frankfurt. Si además tenemos en cuenta que la riqueza en esos países es mayor que aquí comprendemos mejor el disparate de precios. Como consecuencia la deuda hipotecaria de la gente es enorme, y voces bien informadas nos recuerdan cada poco tiempo que el riesgo es demasiado grande.

La ministra de vivienda es posible que tenga voluntad de hacer algo, pero el asunto de la vivienda depende de múltiples factores que ella no puede controlar, factores que tienen que ver con la economía, con la política municipal, etc. Así que sus iniciativas han quedado reducidas a la oficina de gestión de alquileres, a mencionar unos imaginarios pisos de 30 metros cuadrados de los que nunca más se supo y por último a una patética página web para encontrar casa. No acierto a entender muy bien cómo una persona puede asumir semejante cargo con las manos atadas como las tiene ella.

Lo más curioso de todo es que en España sobran las casas y los pisos. Hay de sobra. Según el recuento oficial hay unos 2 millones de viviendas vacías. Se dice pronto. Poniendo a una media de 3 personas, esas viviendas podrían albergar a 6 millones de personas. Estas viviendas vacías han sido convertidas en objeto de inversión especulativa. Cientos de miles de estas viviendas han sido adquiridas para venderlas más caras unos años más tarde, como se hace con acciones cotizadas en bolsa. Cuando los precios se dispararon gobernaba el PP, ahora lo hace el PSOE y la situación no ha cambiado en nada. Ambos gobiernos permiten que alguien compre 30 pisos y los cierre vacíos hasta que le dé la gana. No sé el porqué.

Terminar con la especulación sobre un bien esencial como la vivienda es muy fácil. Algunos países nórdicos ya lo hacen. Basta con incrementar mucho (pero mucho mucho) el impuesto de bienes inmuebles a los pisos vacíos. Basta quererlo hacer, llevando un registro de todos los inmuebles urbanos, porque demostrar que un piso está ocupado es muy fácil, con recibos de alquileres, de agua, de luz, de gas, etc. Una brutal subida de impuestos sobre los pisos vacíos tiene un efecto inmediato: los propietarios los venden o los alquilan, entrando a formar parte del mercado y moderando los precios. Esto ya se hace en otros países, pero no en España, para satisfacción de adinerados especuladores.

jueves, marzo 02, 2006

El machismo: hombres y mujeres

Resulta agotador que cada día y a cada momento casi todos los políticos y periodistas tratando de ser más políticamente correctos que nadie nos atiborren los oídos de expresiones repetitivas y malsonantes como ¨ciudadanos y ciudadanas¨, ¨trabajadores y trabajadoras¨ y chorradas por el estilo. Lo peor son esos textos llenos de ¨@¨ por todas partes que cuesta gran trabajo leer. Estos ignorantes parecen no haber entendido que en castellano términos tales como ¨ciudadanos¨ son genéricos y engloban a todas las personas independientemente de su sexo. Piensan que por hablar de esta forma que creen tan políticamente correcta están haciendo mucho en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. En realidad es al revés, este festival de ¨os¨ y de ¨as¨ produce el efecto contrario, insiste machaconamente en la división de la sociedad entre dos grupos humanos, los hombres y las mujeres, y convierte cada una de estas frases en un recordatorio de que o bien somos hombres o bien somos mujeres. Los muy cándidos no se dan cuenta de que su estúpida verborrea está de hecho al servicio del machismo.

La división de la sociedad en hombres y en mujeres es algo totalmente caprichoso. La administración clasifica a los ciudadanos en hombres y mujeres, y esta clasificación consta en los documentos identificativos. Esta clasificación es el primer acto machista. Administrativamente los ciudadanos deberían ser sólo eso, ciudadanos, con su número de DNI y nada más. El género es un asunto privado, elegido por cada uno de nosotros, que casi siempre, y siguiendo la clasificación clásica, coincide con la dotación genital. Además algunos ciudadanos pueden cambiar de género en un momento de sus vidas. También los clasifican, les llaman ¨transexuales¨. La intromisión del estado en nuestros genitales para clasificarnos es un acto machista. Machista porque clasifica entre machos y hembras, y es el primer paso para imponer en las personas la masculinidad si tienen pene y la feminidad, si tienen vagina. Tanto la masculinidad como la feminidad son invenciones sociales destinadas a perpetuar esa caprichosa clasificación en hombres y mujeres. Con sus ¨os¨ y sus ¨as¨ todos estos tipos tan políticamente correctos han puesto su lenguaje al servicio de esta absurda clasificación.

El machismo es una de las lacras más deleznables con las que tenemos que convivir día a día. El machismo es un sistema de organización social cruel por igual contra hombres y contra mujeres. A los hombres trata de imponernos cosas somo ser valientes, audaces, no llorar, ser fuertes, y a las mujeres les impone ser tiernas, dulces, sumisas, reflexivas y cosas por el estilo. Para acabar con el machismo hay que acabar con las ¨os¨ y con las ¨as¨, con la idea estúpida de la dulzura de las mujeres y con la idea estúpida de la audacia de los hombres. Entonces empezaremos todos los ciudadanos a ser libres e iguales.